Ford Desde La Cuna: Una Historia de Familia Y Pertenencia
Mi relación con Ford y Pacheco comenzó cuando tenía apenas seis años. Mi papá era ingeniero de la compañía y para mí los sábados eran mágicos: lo acompañaba a la planta de Victoria, jugaba a escribir a máquina y tomaba chocolate caliente mientras lo miraba trabajar con profunda admiración.
En casa, los autos no eran simples máquinas; eran parte de nuestra historia familiar. El Ford Taunus, el Sierra —¡un verdadero innovador!—, el Mondeo y el Focus marcaron el ritmo de nuestras vidas y cada uno de nuestros logros. Pero la vida nos puso a prueba. Tras un proceso de reestructuración, mi papá dejó la compañía. En ese momento difícil, lejos de quebrarse, nos dio la lección más grande de todas: nos enseñó el verdadero significado de la resiliencia y el valor de no darse por vencido jamás.
Años después, mientras estudiaba mi segunda carrera, el destino hizo lo suyo. Uno de mis mejores amigos -que trabajaba en Ford- me avisó que buscaban un perfil como el mío. Jamás voy a olvidar esa noche de marzo cuando entré a casa, miré a mi papá a los ojos y, con el corazón acelerado, le dije: “Papá… tengo una entrevista en Ford”. En ese instante, el círculo de la vida se volvía a unir.
Desde ese día, mi historia con la marca no se detuvo. Empecé como pasante, construí mi vida, me casé y vi nacer a mis dos hijos. Este año cumplo 25 años en la compañía. Miro hacia atrás y me estremece ver todo el camino recorrido. Hemos pasado momentos difíciles, claro que sí, pero el aprendizaje ha sido inmenso, he ganado amigas entrañables que hoy son mi familia y el balance es sigue siendo positivo.
Hoy, mis hijos heredaron ese mismo amor incondicional por la marca. Y al mirar hacia adelante, entiendo que esto va mucho más allá de un empleo. Es legado, es orgullo y es pertenencia. Es mirar el camino recorrido y descubrir, con el pecho lleno de emoción, que parte de mi corazón late con la fuerza de ese óvalo. Porque Ford no es solo una marca: es el lugar que me vio crecer, y la esperanza de que, si seguimos avanzando juntos, lo mejor siempre está por venir.