Planta Pacheco: 65 años y 6 curiosidades que probablemente no conocías sobre ella
La Planta Ford de General Pacheco cumple 65 años este 21 de septiembre y, para celebrar su historia, compartimos seis datos que permiten descubrir algunos de los secretos detrás de este predio que se convirtió en un símbolo de la industria automotriz argentina y, con el paso de las décadas, en un polo tecnológico de escala regional.
1. Un predio del tamaño de 140 canchas de fútbol
La comparación es contundente: el Centro Industrial tiene una superficie total de 1.000.000 de m² (100 hectáreas), de los cuales 250.000 m² corresponden a superficie cubierta.
Se trata de una planta de producción integral que incluye planta de motores, planta de estampado y carrocería, planta de montaje y planta de pintura. Además de otros edificios administrativos, depósitos y otras instalaciones que hacen posible su operación.
2. La cápsula del tiempo, ¿mito o realidad?
Cuentan que, cuando se colocó la piedra fundamental del Centro Industrial Ford en 1960, se introdujo en ella una urna a modo de cápsula del tiempo, con algunos ejemplares de los principales diarios de aquel día. En la fotografía del acto puede verse a Douglas Kitterman, entonces presidente de Ford Motor Argentina, completando la ceremonia fundacional.
Un año más tarde, durante la inauguración del predio, el obispo monseñor Devoto bendijo la piedra y se develó la placa conmemorativa que marca el lugar y que, aún hoy, puede verse en una de las paredes del edificio actualmente conocido como Pacheco Hub.
¿Serán los 100 años de Pacheco el momento de intentar descubrir qué guarda aquella cápsula?
Si pensamos en la simbología propia de Planta Pacheco, este ícono se destaca instantáneamente en el imaginario colectivo: la "Cebolla" con el óvalo de Ford en alto, constituye un paisaje inconfundible desde la Panamericana.
Se trata en realidad un tanque de agua de un millón de litros, cuya forma evoca a la forma del claxon del mítico Ford A. Además de este, existen otros dos tanques subterráneos de iguales dimensiones, que en conjunto suman un volumen de agua equivalente al consumo diario de más de 5.000 hogares tipo.
En un terreno que por entonces era prácticamente campo abierto y cuando la Panamericana todavía no existía, comenzó a construirse una pista de pruebas que, según publicaciones de la época, fue la primera de Latinoamérica.
En sus inicios, la pista se utilizaba para probar los vehículos que todavía se ensamblaban en la planta que Ford tenía en el barrio de La Boca. Con aproximadamente 1.300 metros de extensión, fue diseñada a partir de información proporcionada por los propios concesionarios Ford sobre los desafíos y tipos de caminos que los vehículos encontraban en distintas regiones del país.