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¿Por Qué Ranger?

8 de junio de 2026

El agua subía demasiado rápido. Estábamos volviendo del colegio, en medio de una tormenta, en el Ford Escort 98 de la familia. Mi mamá manejaba y mi hermano mayor y yo -apenas en sala de 4-, íbamos en la parte de atrás.

Las calles se habían convertido en ríos. Intentamos esquivar las zonas que se inundaban pero la tormenta era más fuerte de lo usual y pronto el agua fue demasiado profunda para seguir adelante. En una decisión de emergencia, subimos el auto a la vereda para ganar altura y esperar que baje el agua. Mientras los demás autos lo hicieron sin problema, nosotros tuvimos la mala suerte de elegir una subida en construcción que tenía ocultas bajo el agua, varillas de un armado de hormigón. Una de las cubiertas se rasgó, el auto se ladeó y quedó encajado.

El agua empezó a filtrarse al habitáculo. Mi mamá manteniendo la calma me hizo pararme en el asiento para no mojarme, pero el agua seguía subiendo. Mi hermano entonces me ayudó a subir a la luneta del baúl, el único rincón del auto que se mantenía seco.

En ese momento una vecina asomó desde una casa y nos ofreció pasar, pero el agua estaba demasiado alta como para poder abrir las puertas del auto. Mi mamá -que tenía un celular de los primeros- llamó a mi papá y a varios familiares para pedir ayuda.

No recuerdo cuanto tiempo estuvimos esperando, pero recuerdo vívidamente ver llegar a mi tío en su Ranger del 2000 avanzando por la calle inundada como si nada. Frenó al lado nuestro, pero como el agua llegaba al escape no podía bajarse a ayudar. Tenía que mantener la chata acelerada. Fue ahí que la vecina llamó a un grupo de albañiles que estaban trabajando en la obra. Se adentraron en el agua sin dudar y en cuestión de segundos nos pasaron a mi hermano y a mí del Escort a la Ranger por las ventanillas. Estábamos a salvo.

Para mí la Ranger nunca fue solo una camioneta. Siempre que veía a mi tío, le pedía subir un rato. Y cada vez que pasábamos por la fábrica, yo señalaba con el dedo pegado al vidrio. Ahí adentro construían la máquina que nos sacó del agua.