Crónica de las 24 Horas de Buenos Aires En Un Auto Eléctrico
En Abril de 2024 corrimos en el Gálvez con un Ford Mustang Mach-E. Y nos subimos al podio.
Las 24 Horas del Autódromo Buenos Aires son un clásico del calendario argentino: una prueba de regularidad para autos de todo tipo, que se disputa durante un día entero en el Circuito 7 del Gálvez. La edición que se corrió en abril de 2024 quedó en la historia por un detalle que -por esas carambolas de la vida- nos tuvo como protagonistas a los que hacemos InsideEVs y Autoblog: por primera vez, un auto eléctrico completó la competencia, se subió al podio y fue el primero en cruzar la meta al cumplirse las 24 horas de carrera.
La crónica completa de esta experiencia electrizante se reproduce a continuación.
Ford Argentina cedió para las 24 Horas dos Mustang Mach-E GT Performance, la SUV 100% eléctrica que se comercializa en nuestro país desde 2023. Uno de los autos (Número 11) corrió en manos de los integrantes del Mustang Club of Argentina. El famoso muscle-car americano festejó en esta carrera lo que entonces era su cumpleaños número 60 años y los representantes del club al volante del #11 fueron Kalil Zschocke y Axel Margossian.
El otro Mach-E (Número 60) quedó bajo la responsabilidad de tres periodistas de autos: Guillermina Fossati (iProfesional), Orly Cristófalo (InsideEVs) y quien les escribe, Carlos Cristófalo (Autoblog). Fueron los únicos dos autos eléctricos de la competencia y corrieron dentro de la Clase I, reservada para vehículos impulsados por energías alternativas (pueden participar también autos híbridos o a hidrógeno, según informa el reglamento).
Los Mach-E estuvieron entre los autos más potentes que participaron en esta edición, con 487 caballos y un torque máximo de 860 Nm. Pero, al tratarse de una prueba de regularidad, la potencia no importa mucho. ¿O sí? Es algo que descubrimos en medio de la carrera. Sigamos.
La carrera de ese año se corrió desde las 14hs del sábado 20 de abril hasta las 14 del domingo 21, pero el jueves 18 por la noche fue la presentación oficial de la competencia en Pronto Rótulo San Isidro. Allí se entregaron los números de los autos y se terminaron de completar las inscripciones. Como suele ocurrir en los eventos organizados por Pablo Ciaglia, ahí me encontré con muchos amigos de los fierros. Entre ellos estaba mi vecino e instructor de manejo, Javier "Nemo" Dobalo. Con su buena onda habitual nos felicitó por animarnos a correr con un eléctrico, con todas las incertidumbres que esto generaba. Y, con gran experiencia en carreras de regularidad, Nemo nos recomendó confiar ciegamente en la estrategia de nuestro "Concurrente".
-No tenemos un "Concurrente" ¿Qué cornos es un "Concurrente"?
-Es el jefe de equipo, el que arma la estrategia, el que toma los tiempos, el que define los cambios de pilotos, el que puede reclamar ante la organización ante cualquier inconveniente, el que decide a qué hora se duerme y a qué hora se toma mate. ¿No tienen un "Concurrente"?
-No, estamos en el horno. ¿Te gustaría ser nuestro "Concurrente"? ¡Ayer leímos el reglamento y no entendimos nada, Nemo!
-Y bueno, dale. Los acompaño todo el finde y los ayudo.
Acá es donde corresponde decirlo: en nuestra Clase I corrieron sólo dos autos. Sin la ayuda de nuestro "Concurrente Nemo", a último momento, hubiéramos terminado terceros.
El viernes 19 fue el día de la verificación técnica, de completar los trámites de inscripciones y de declarar el tiempo de vuelta ante la Dirección de la Competencia. ¿Declarar?
Sí, en una carrera de regularidad en circuito el objetivo es completar cada vuelta siempre en el mismo tiempo, con exactitud de milésimas de segundo. Cada milésima de segundo que llegás retrasado, el sistema del transponder que tiene cada auto te penaliza con puntos. Y, por cada milésima que llegás adelantado, te castiga aún peor. En una carrera de regularidad el objetivo no es ser el más veloz, sino el más constante y "regular".
Nemo nos subió a Guillermina, a Orly y a mí en el Mach-E y comenzamos a dar vueltas en el Circuito 7, de 2.607 metros de extensión. Después de varios giros acordamos declarar un tiempo de vuelta de 1:55 minutos. Esto se obtenía viajando a una velocidad media de 88 km/h. Era suficiente como para no aburrirnos manejando, pero también para sentirnos seguros durante toda la noche y cuidar el consumo de la batería, que hasta ese momento no sabíamos bien cuánto iba a rendir. La regla mnemotécnica fue: "Hay que ir a 88. Si te pasás a 89, viajás en el tiempo y terminás en 1955".
La largada y el primer turno de manejo quedó en manos de Guille Fossati. Le entregamos esa responsabilidad no sólo porque las"damas van primero", sino también porque es la que corre más rápido en nuestro equipo. Las 24 Horas de Buenos Aires es una competencia de estilo"vintage"y la largada es del"Tipo Le Mans", con los pilotos corriendo a pie hacia los autos. Es un detalle nostálgico, cuyo resultado no influye en nada en la carrera, pero que le agrega el"toque aeróbico"_ que algunos preferimos eludir.
El reglamento exige realizar un cambio de piloto cada una hora. De ahí en adelante, los turnos de manejo rotarían de la siguiente manera: G.F.-C.C.-O.C. y vuelta a empezar con G.F.
Guillermina llevó de copiloto a su hija Manuela García Fossati y también a una amiga de la casa, Marilina Chávez. Orly corrió en pareja con Nemo, y yo hice dupla con mi hijo, Vito Cirstófalo.
Nemo pegó en una columna de nuestro box unas cintas de papel adhesivo con los horarios y tandas de manejo de cada piloto. Recién el domingo -cuando ya había terminado la carrera y nos pusimos a ordenar todo- descubrimos un detalle curioso en el que nadie había reparado antes. Las cintas se habían pegado sobre un lugar muy apropiado para nuestro vehículo: un tablero eléctrico.